Enlaces

Buscar


Relatos de caza

dobleteMI PRIMER DOBLETE CON ARCO
por buhogris » Jue Nov 08, 2012 11:55 am
MI PRIMER DOBLETE CON ARCO
El sonido del viento,como en los días anteriores,me hace saltar de la cama antes de lo que quisiera.Comienza la rutina diaria de revisar los cebaderos.Por suerte,esta es una de las pocas cosas que me hace olvidar los constantes problemas y preocupaciones,que dia a dia,me están surgiendo últimamente.
Relleno la mochila con maíz y algunas almendras y me voy al cazadero.
Como ya esperaba,el primer cebadero que reviso,esta limpio.Llevan meses entrando casi todos los días y son varias las esperas que he hecho en este cebadero aunque sin éxito.Pero no tengo prisa,se que tarde o temprano,me hare con mi presa.
Recorro a pie el recorrido hasta el siguiente cebadero,mientras me fijo en las posibles huellas o cualquier novedad que pueda observar por los alrededores.
Al llegar al cebadero,otra alegría.Queda un poco de comida,como yo esperaba,pero ha comido la noche pasada.Repongo la comida y vuelvo a ponerme en el puesto,tratando de fijarme en cualquier rama u otra cosa,que pueda entorpecer la espera que pienso hacer esta misma noche.
El viento,que sopla fijo de poniente, me viene bien para este puesto.Asi que,a falta de comprobar mas tarde la evolución del viento por internet,decido que será aquí donde me ponga.
Vuelvo al coche y me dirijo hacia un tercer cebadero,que aunque lleva un tiempo en funcionamiento,no le había prestado demasiada atención,pues los anteriores llevan mas tiempo en marcha y están funcionando muy bien.
Ayer mismo,después de haber repuesto la comida de este cebadero,estuve preparando las ubicaciones del puesto,según la dirección del viento que sople el dia que decida sentarme.Han vuelto a entrar la noche pasada y veo unas huellas que me gustan,además de unas marcas en un pino cercano,que me hacen cambiar de idea y decido que va a ser aquí donde a la tarde,venga a probar suerte.
Una vez en casa,reviso los vientos por internet y parece que van a ser favorables como esperaba,tanto por la dirección como por la velocidad.
Paso la tarde revisando las novedades del foro,mientras recuerdo las palabras de mi hermano,aconsejándome que vaya con el rifle en lugar del arco.Pero el arco me tira mucho.Disfruto con el en la espera y a pesar de su dificultad,me da oportunidades que el rifle no me puede ofrecer,como ya me ha ocurrido en otras ocasiones.Esta decidido,el arco será el arma.
Comienzo a prepararme la ropa,en la que hoy hay dos novedades,una para el frio y otra para camuflarme.No puedo evitar una sonrisa al recordar,que rara es la vez que estreno algo cuando voy de espera,que no tenga éxito y hoy hay doble estreno.
Tras una ducha y una rápida merienda,emprendo el camino hacia el puesto,con el sol languideciendo en el horizonte.
Dejo el coche donde había pensado y entro al puesto por la parte de atrás de donde tengo pensado sentarme.Tras de mi,a pocos metros,un campo de naranjos por donde es casi imposible que me puedan entrar los jabalíes y cortar mi rastro de entrada.No llevo silla,ya que he decidido sentarme sobre la base en forma de asiento,de uno de los dos pinos que disimularan mi silueta bajo su sombra.
Frente a mi,una pequeña hoya rodeada de pinar,con una bajada despejada justo frente a mi.A mi derecha,dos escalones a diferentes niveles,separan la hoya de la pinada ofreciendo un lugar extraordinario para ubicar el puesto con rifle y con viento de levante.
A mi izquierda,unos pimpollos en los que se restriegan los cochinos y unos romeros,tras los cuales,una pequeña bajada,da paso a una explanada cruzada por un camino que atraviesa la pinada de Este a Oeste por mitad de su ladera de Levante.
A pesar de sentarme sobre un cojin,el puesto es claramente incomodo,pues además me obliga a mantener el arco lavantado frente a mi y apoyado sobre la pierna.
La oscuridad se adueña del entorno y al rato la Luna comienza a hacer su aparición tras de mi.Me doy cuenta que dentro de poco,mi silueta será visible en cuanto suba un poco mas.La única solución que se me ocurre es sentarme en el suelo,con la espalda apoyada sobre el tronco del pino que tengo a mi lado.La posición sigue siendo incomoda,pero además ahora,los matorrales me impiden ver con claridad las piedras del cebadero.
Los gritos de los mirlos por dentro de la pinada,me indican que hay movimiento en su interior.Pasado un rato,comienzo a oir algunos ruidos que me ponen en alerta.Poco después,oigo acercarse a una piara.Ahora los oigo claramente por la explanada que tengo a la izquierda.No tardan mucho en subir la cuesta de acceso al nivel en el que se encuentra el cebadero y el puesto en el interior de la hoya.
Ruedan las piedras del cebadero y me esfuerzo en localizar al objetivo,pero al estar sentado en el suelo,la vegetación me impide ver con claridad.En un principio,la piara no era mi objetivo,pero hay que coger experiencia con el arco y la ocasión la pintan calva.
Procurando no hacer ruido,cosigo ponerme de rodillas.
Por fin logro ver a los cochinos,pero será necesario encender la linterna.Justo cuando abro el arco,un fuerte gruñido a mi izquierda me hace temer lo peor,pero por suerte,los bermejos ya camino de primalones,siguen a lo suyo como si nada.
Enciendo la linterna que ilumina el lomo de unos comensales.Situo el laser donde buenamente puedo dada mi posición y suelto la flecha.Unos gruñidos y unas carreras y rápidamente acuden a la pitanza como si nada.No se si he acertado porque no consigo ver nada y arrastrándome,consigo acercarme hasta el tronco del otro pino donde ha quedado una segunda flecha preparada para su uso.La meto en el reposaflechas y abro el arco,esta vez sin luz y poniendo el laser sobre otro cochino.
Suelto la flecha y los gritos y gruñidos,me indican sin lugar a dudas que eta vez he acertado.El cochino se viene corriendo hacia mi,cayendo a un par de metros de donde estoy sentado,mientras se restriega contra el suelo intentando quitarse la flecha.
Inmediatamente me arrastro hasta el carcaj del que saco mi ultima flecha,mientras el cochino herido,consigue arrastrarse hasta detrás de mi,justo por donde he entrado al puesto.Me doy cuenta de que estoy rodeado de cochinos por todos lados,cuando veo bajar uno de ellos por el frente,casi paralelo a la bajada,pero amparado por la vegetación y la sombra de los pinos.Decido emplear mi ultima flecha y teniendo en cuenta que estoy a trece metros del cebadero,calculo unos quince o dieciséis hasta su posición y en cuanto se pone de lado y se para un momento,le pongo el laser a la altura del lomo y suelto la flecha.
El sonido me hace temer un fallo,pero me centro en prestar atención a los sonidos que me llegan del cochino herido que tengo tras de mi.Durante mas de media hora,veo deambular a mi alrededor,varios cochinos entre bufidos y gruñidos en un intento de reagrupar la piara.
Mientras yo,sigo sentado en el suelo,rodeado de cochinos y desarmado,pero lo que me inquieta es que consigan llevarse de allí al cochino herido o que este,consiga adentrarse en un zarzal que tengo detrás,junto a la trocha por la que he accedido al puesto.
Tras unos larguísimos cuarenta minutos,la piara abandona la zona.Espero unos diez minutos y me dirijo al cebadero,donde encuentro la primera flecha clavada en el suelo.Es obvio que he fallado el primer disparo,cuando encendí.Comienzo a buscar la tercera flecha,que no lleva chivato en el culatin y pienso que será difícil de encontrar.Pero la encuentro enseguida,clavada en el talud donde estaba el cochino y…¡sorpresa!. Esta empapada de sangre,por lo que es evidente que ha traspasado al cochino.
Miro a mi alrededor,por si el cochino esta muerto cerca del tiro,pero como no encuentro nada,decido no eliminar los rastros para poder pistear a la mañana siguiente.
Recojo las dos flechas y me dirijo a buscar el cochino herido tras poner una de ellas en el reposa.Avanzo unos seis metros,cuando lo veo arrastrándose por delante de mi,casi a punto de adentrarse en el zarzal que tenia tras mi puesto.Le enciendo la linterna y aprovecho un momento en el que se para,para soltarle una flecha de remate al cuello,que acaba con su agonía rápidamente.
Vuelvo a casa y comienza el trabajo del avio del cochino y a la mañana siguiente,pisteo.
Acudimos Adolfo y yo,acompañados de su pequeña teckel Nana y ponemos a la perrita en el cebadero.Rapidamente comienza su trabajo,pero sigue el rastro del cochino al que tuve que rematar.La llevamos de nuevo al cebadero y coge otros rastros,pero no sabemos cual es el acertado,pues estuvieron un buen rato los cochinos,deambulando por la zona y buena prueba de ello,son las innumerables cagadas que encontramos todavía frescas.
El cochino que buscamos,no ha dejado una sola gota de sangre,por lo que tenemos que confiar en el buen hacer de la perrita para encontrarlo.Al poco tiempo,la valiente Nana,da con el rastro correcto y enseguida Adolfo encuentra sangre.La perra continua avanzando,pero en su avance no se encuentra con mas sangre,por lo que decido volver a la ultima sangre.No tardo en encontrar un poco mas de sangre y al levantar la vista,veo al cochino tendido a pocos metros.Llegando al coche con el cochino a rastras,aparecen en el lugar unos trabajadores de la finca,que aceptan gustosos el cochino para hacerse una caldereta.Asi que vuelta a casa,a tomar algo y a comentar “la jugada”,con la satisfacción del trabajo hecho,tras haber comprobado,que el resto de cebaderos,también han sido tomados esa misma noche.

foto 3 jabalies  buena (Small)
El Infierno verde
Jose R. Martin
En estos días jamás se me ocurriría comenzar una historia como la que voy a describir a continuación, no ya por las posibles ilegalidades o faltas de ética y respeto a las normas, que las hay, sino por el peligro que conlleva llegar a una situación así y que se va incrementando hasta casi la desesperación.
Todo comenzó, como muchas otras cosas, en una taberna de Nerja. Málaga con un conocido de la zona (ex legionario, para más datos) que tenía la fama de buen conocedor de las sierras Malagueñas por haber nacido y criado en ellas, además de un cazador de los de antes, con sobrados méritos mas que conocidos en la zona.
Yo en aquellas fechas me calentaba rápido, y miedo lo que se dice miedo, a poquitas cosas, haciéndolo conocedor de mi gran afición a la caza, el como buen andaluz generoso y amigable, tardo poco en ofrecerme una salida a los machos en la finca de un conocido, yo tampoco me lo pensé mucho y quedamos para el día siguiente.
La hoja de ruta era, subir por la tarde, hacer noche en la sierra, y al despuntar el alba ya estar en lo mas alto, para así sorprender a los machos de arriba abajo, que suele ser al contrario de lo que ellos esperan, yo novato en este tipo de rececho a sus ordenes estrictas.
Nos acerco un amigo hasta mitad de camino al atardecer, cogimos el equipo, mas bien yo, por que el llevaba un pequeña bolsita de pastico, el rifle, y una camisa de camuflaje militar, le comenté, no coges mas ropa de abrigo, en esas montañas debe de hacer frió, al fin y al cabo, estamos a un paso de las cumbres de sierra nevada, yo no tengo frió,, coge tu algo mas, y me comenta además, allí arriba hay una ruina que aun nos puede resguardar del frió,,,, menos mal que yo si llevaba algo mas.
Comenzamos a andar montaña arriba ya de noche cerrada, a mitad de camino empieza a llover que al poco de subir se convierte en agua nieve, y mas tarde en nieve, a la una de la madrugada legamos por sendas que el conocía a los mas alto de la sierra, debo de reconocer en efecto que “el lejía” como le llamábamos amistosamente, si que conocía esta sierra, se había criado el ella, llegamos a la cima, mi mayor preocupación era no llevar ni gota de agua, comida si que abultaba mi mochila, pero agua,, nada de nada, el legía me encareció varias veces que no era necesario, hay bastantes fuentes naturales en la zona y no es necesario, comentaba, y decía, al llegar a un collado el lo alto se ve una ruinas una pared medio caída y nada mas, el lejía, me dice, mira esta es la casa, yo sorprendido le contesto, y hay nos tenemos que refugiar de algo?? El exclama, si hombre con un buen fuego pasamos la noche tan a gusto.
Si mas dilación comenzó a encender un fuego, que a mi me daba pánico ver eso en mitad de la sierra, por suerte estaba lloviendo y no era tan fácil prender el bosque, eso me tranquilizo, nos colocamos frente al fuego y con el trasero cara al trozo de pared que quedaba, y la verdad es que hasta ere soportable de no haber sido por la lluvia, mi amigo con su sola camisa de militar se sentó en una atalaya a fumar y me dijo que comiera que el no tenia hambre, mientras yo congelado le atacaba al chorizo de león frente a la hogera con mi chaqueta de invierno de goretex, el con solo una camisa, fumaba tranquilamente algo de un olor muy intenso, después nos recostamos contra la pared en ruinas, lo siguiente que escuche fue los pájaros mas madrugadores empezando a despuntar el nuevo día.
Al amanecer pude contemplar una imagen que nunca olvidare, lo más parecido al paraíso terrenal que se me puede ocurrir, en lo mas alto de la sierra con un rio de aguas cristalinas al lado los pinos de tamaños inmensos, la exuberante vegetación por alrededor y el agua bajando en pequeñas cascadas por las piedras pulidas como cristales haciendo pequeños estanques de agua clarísima como invitándote a sumergirte en ellos, no pude resistirme y metí la cabeza en una pequeña poza, trague agua,, su sabor nunca lo olvidare, no he probado otra vez ase tipo de agua, la pureza y frescura era impresionante, intente secar aquel riachuelo, pero mi estomago no lo permitió, entonces comprendo el por que, de no subir agua, aunque mas adelante la echamos de menos a ratos, de todas formas un buen conocedor de aquélla sierra como lo era el lejía, no pasa sed, ni necesita cantimploras.
Preparamos la estrategia de caza que no era otra que separarnos en las mesetas de las colinas y rodearlas, uno por cada lado, con la intención de ojearnos el uno al otro la posible caza, y vernos al otro lado de la montaña, como si de una plaza de toros se tratara, el problema es que las montañas son diferentes.
Después de que el sistema funcionara en varias colinas y ya de tarde, sin grandes resultados cinegéticos, lo intentamos por última vez con un pico de considerables dimensiones, después de ver a 2 machos alejarse por detrás del mismo.
El acuerdo era el mismo al otro lado del pico, la cara sur, nos encontrábamos y hacíamos noche juntos.
Yo hice mi parte de montaña, despacio, escudriñando el monte en busca de alguno de los hermosos machos que por allí pululaban, había rastros por todos sitios, pero macho ni uno pude ver,
Llegue a la cara sur, mas o menos a la misma altura que lo comencé y me senté en una atalaya bien alta, con intención de avistar o ser visto por mi guía y compañero de viaje, que hermosura de vistas, que paz, todo lo que alcanza la vista un bosque verde, ni una sola casa u indicio de vida humana solo verdeé, no se el tiempo que pase allí disfrutando de aquel paraíso y sus vistas sin pensar en nada,
De repente desperté al ver que se estaba poniendo el sol, y me di cuenta de lo que estaba pasando, hacia ya 2/3 horas desde que salimos y sin ninguna señal de mi compañero, el acuerdo era no hacer ruido, pero decidí dar dos o tres silbidos y alguna voz, LEJIAAAAA,,,, PEPEEE,,, nada de nada, empezaba ya a refrescar y la garganta estaba seca, pensé que seria lo mejor que podía hacer en esta situación, había pasos muy peligrosos con grandes desniveles y tenia la tenebrosa duda de si se habría despeñado por alguno de estos barrancos, si no, no entiendo sabiendo el que yo no conozco esta sierra y que es descomunal.
Decidí hacer algo que no me gustaba dos disparos al aire,,, nada de nada,,,
Es curioso como el paraíso verde, se puede convertir en infierno verde en un momento.
Estuve esperando una hora más, y ya el frió ya entumecía mis piernas y la luz era escasa, no podía esperar mas, y tampoco savia en que dirección continuar, tome la decisión de seguir el barranco mas grande que divisaba con la intuición del viejo dicho que todos los barrancos van al mar, justo a donde yo quiero ir, comencé a baja montaña abajo campo a traves barranco abajo, la luz escaseaba cada vez mas. Es increíble lo que se puede pensar en esos momentos y la fuerza que te da el miedo, solo recuerdo que atravesaba las aliagas y las zarzas por el medio, sin rodearlas, sin sentir en absoluto ningún pinchazo o dolor, a ratos encontraba grandes desfiladeros de difícil descenso, que me preocupaban aun mas si cabe, una mala caída y seguramente los jabalíes harían el resto de mi entierro, no creo que nadie me encontrara en los próximos 100 años por estos parajes.
Ya bien de noche me subí a un alto y a lo lejos divise una luz, ya mas tranquilo comencé a andar en su dirección, al rato ya se veía la costa a lo lejos, encontré un camino y lo seguí hacia abajo durante una hora larga, al final llegue a una casa en el campo, estaba vacía, salte la valla y vi una manguera en el jardín, abrí el grifo, salía el agua, me la coloque en la boca y los primeros litros entraron directamente a mi estomago estaba mas que seco, después de beber y tranquilizarme seguí bajando y ya llegando y un pueblecito de montaña que se veía a lo lejos escuche de romper monte a lo lejos silbé y me contesto otro silbido, grite Lejiaaaa, el me contesto donde estabas??’ yo no supe que contestar si, hijo de P.. o 30 insultos mas que se me ocurrieron, al final le dije yo en mi sitio y tu donde te has metido?? Le he disparado a un macho y lo he rastreado, pero se me ha escapado, cuando me he dado cuenta era de noche.
No dije nada mas, la lección ya estaba aprendida y lo que no te mata te hace más fuerte.
Jose R. Martin